Este  simpático y multifacético joven tiene  33 años, y lleva 6 años en el mundo mágico del teatro. Su primeros pasos profesionalmente se dieron como Ingeniero de Sistemas, pero cuando la vena artística de Raúl se impuso ante la liberación de mostrar su talento, empezó a jugar las piezas del arte que posee.

 

Por : Miriam Ferroa | Editorialista TVNovelasPeru.com

 

Hoy  es un actor que canta, baila y la suda en un escenario, cada día se esfuerza por perfeccionar cada interpretación para deslumbrar a la hora de un estreno delante de un telón. Sus múltiples personajes en obras como; Metamorphosis”, “Jesucristo Superstar”, “El Hombre Almohada”, “Don Quijote de la Mancha”, “La Rebelión de los Chanchos”, “El Perro del Hortelano”, “El Principito”, “El Jardín Secreto”, y ahora en “Cabaret”(2009), han sido mérito de un artista constante, entregado y creativo.

 

Vimos a Raúl en el escenario interpretando a Gliff en la obra “Cabaret”, personaje que capto nuestra atención, al finalizar la obra le propusimos está entrevista que amablemente acepto, acá les presentamos el dialogo que mantuvimos con un actor hecho y dueño del Teatro!

 

Hola Raúl, cuéntanos! ¿Cuándo y cómo te empezaste a interesar por el mundo del  Arte en especial por el Teatro?

Hace años, yo trabajaba en IBM como Ingeniero de Sistemas (mi primera carrera), y con una amiga decidimos meternos a un taller de teatro como para “relajarnos” un poco después de la chamba. Así fue como entramos al taller de Carlos Acosta, y me encantó!...esa fue la semilla de todo!.

 
Al comienzo la decisión de seguir esta carrera, ¿te generó dudas?

Todo fue como jugando, como te digo, yo empecé como distracción y poco a poco se fue poniendo más serio, hasta que ingrese a la Católica a estudiar Artes Escénicas, y ahí si empecé a pensar que quizás podía hacerlo profesionalmente, pero ya estaba metidazo.

 

Tu familia, ¿te apoyo de un principio?

Al principio mi familia no sabía nada, de hecho les conté recién cuando tuve mi primera muestra para público, que fue como ocho meses después de empezar el taller. Igual fue cuando ingresé a la Católica, no dije nada hasta mi primer día de clase, todos felices de que tuviera un “hobbie” (risas). Ya luego se han ido acostumbrando a la idea de que es algo profesional, una carrera, ¿no?... Ahora toda mi familia va feliz a ver lo que hago, sea teatro, sea impro, sea concierto, todo.

 

¿Qué otras disciplinas artísticas ampliaron tus conocimientos?

Bueno, en la Católica te dan una visión bastante amplia de las diferentes disciplinas involucradas con la actuación pero adicionalmente he hecho cosas más específicas. He hecho todo el taller de actuación de Roberto Ángeles, he estudiado canto con Denisse Dibós, e incluso algo de baile.

 
¿Consideras que para ser un buen actor de teatro, es necesario ser multifacético. Tú eres multifacético?

Es importante intentar no encasillarte, ¿no?... No solo para que te llamen a hacer diferentes cosas sino para que no te llegues a aburrir. Lo ideal es probar cosas diferentes y así ir creciendo. Yo he tenido la suerte de hacer todo tipo de personajes y eso siempre enriquece.

¿Qué opinas sobre la situación del teatro, danza, dramaturgia, dirección escénica,  escenografía,  pedagogía (elige un campo que te nutra más) y por qué?

Todavía hay mucho por hacer en todo los aspectos de las artes escénicas. De hecho se necesita más inversión y más público que le agarre el gusto. Sin embargo, en los últimos años se han visto varias propuestas de gente joven que está entrando con fuerza y que establece su propio estilo. En el sentido creativo me parece que es la forma de avanzar.

 

Es cierto, que en la época que estudiaste actuación, te pusieron el apelativo de Siqui Siqui, sabes que significa Siqui?

 Jajajaja. No, no es cierto, ¿quién te ha pasado ese dato?... No es verdad. Lo que si me acuerdo es que estaba de moda el “Siqui Siqui” cuando estudiaba con Roberto, y bailábamos por fregar, muy divertido... Ah, y no, no sé qué significa “Siqui”, ¿es algo maleado?


¿Esto te incentivó a seguir bailando?

 Imagínate, no. A mí siempre me ha gustado bailar, bailo de todo. Mi gusto por el baile está muy alejado del “Siqui Siqui” jajaja, nada que ver.


Haz interpretado diferentes personajes de obras teatrales, entre ellas: “Metamorphosis”, “Jesucristo Superstar”, “El Hombre Almohada”, “Don Quijote de la Mancha”, “La Rebelión de los Chanchos”, “El Perro del Hortelano”, “El Principito”, “El Jardín Secreto”, entre otras… ¿Cuál de estos personajes crees que haya sido tu mejor interpretación histriónica?

Mmm, difícil pregunta. Hay personajes que te cuestan más que otros, hay personajes que te exigen más que otros, así como también hay algunos que te divierten más o con los que te identificas más. En “Metamorphosis” por ejemplo, hacía varios personajes, no tenía mucha experiencia, era mi primera obra “grande” y la primera del teatro La Plaza, es un recuerdo muy especial. En “Jesucristo…” tenía un personaje mostro, divertido, malo. En “El Hombre Almohada” mi personaje tenía una personalidad muy particular y una fragilidad que no podía poner en evidencia; es de los más difíciles que me han tocado. “Don Quijote…” era una obra linda, con un elenco mostro, y personajes muy jugados, un placer hacerla. “La Rebelión de los Chanchos” fue un trabajo titánico, con un elenco de lujo y recién conocía a muchos de ellos además. Fue intenso y el resultado muy gratificante. En el “Perro del Hortelano” tenía un personaje de lo más inocente, con alma blanca, un dulce. “El Principito” es mi primera obra musical, y después de casi 6 años la vamos a volver a hacer. El personaje del Zorro es un regalo. “El Jardín Secreto” era un montaje alucinante, la música también, bien exigente en cuanto a voces. Y así te podría hablar de cada personaje que he hecho. Como ves, todos tienen un lugar, son experiencia, son crecimiento, a todos les tengo cariño.


Recuerdas “La Audición” en el Festival “Saliendo de la Caja” (2006)

Por supuesto!... Recuerdo ese montaje con mucho cariño y mucha nostalgia también. Yo lo escribí y lo dirigí, además trabaje con mis amigos que atracaron no sé cómo (risas). Era mostro ir a las funciones o los ensayos, tenía baile también, que me encanta; me gustaría volver a hacerla algún día. Guardo solo recuerdos buenos de esa obra, que no sería la mejor escrita, ni la mejor dirigida pero había nacido de la nada, de mi cabeza y mis amigos me ayudaron a hacerla realidad.

 

En “Escuela de Payasos”, tu personaje Filippo establece la complicidad con el público desde el inicio. ¿Qué recuerdas de tu relación con el público en esta obra?

Wow! Esa es otra obra que me encantó hacer, te confieso que no es fácil establecer una relación con el público cuando es infantil y luego de establecerla mantenerlos sentados y atentos. Me parece que Marlene (Banich, la directora) consiguió el equilibrio perfecto para entretener, divertir y hacer que los niños escuchen lo que queríamos contarles. Fue mostro, espero que haya segunda parte.

 
Raúl, tú que has tenido experiencia como claun. ¿Qué inspira  la inteligencia e independencia creadora de un claun?

Todo. Todo puede ser un estímulo válido, lo interesante es la reacción a ese estímulo. Eso es lo que creo que es único. Los seres humanos reaccionamos a nuestro entorno y a lo que nos pasa de manera particular. Un claun también, pero “corregido y aumentado”. Es liberador si consigues deshacerte de tus propios prejuicios.

 
Como actor y ahora como asistente de dirección de la obra “Cabaret”. ¿De qué manera consideras que ha evolucionado la visión de la audiencia hacia los argumentos que abordas en tus obras?

Los argumentos siempre han existido. Me parece que se tenía la idea de que el público peruano no estaba listo para argumentos diferentes a los clásicos o las obras tradicionales, pero poco a poco nos vamos dando cuenta de que, si el producto es bueno, el público responde en igual medida. En esto, el trabajo de directores jóvenes como Juan Carlos Fisher, Mateo Chiarella y Ricardo Morán, ha tenido mucho que ver. Ellos abrieron los temas y las formas de tratar sus montajes, y el público respondió.

 
Hablemos de “Cabaret”...  ¿Cuántos meses de preparación tuvieron? Porque está obra es una locura de ensayos?

Bueno, ha sido fuerte. Empezamos a fines de enero con entrenamiento de canto, baile y aproximaciones a los personajes desde el lado de la actuación. Los ensayos propiamente dichos arrancaron en marzo, para que te des una idea. Ha sido, efectivamente, una locura, pero todo el equipo de actores, creadores y realizadores apostamos desde el inicio por sacar adelante el proyecto y creo que lo logramos.


El personaje que interpretas es Cliff, ¿descríbenos cómo es Cliff? ¿Qué temas representa él dentro el contexto de “Cabaret”?

 Cliff es un escritor norteamericano que llega a Berlín en búsqueda de motivación para escribir su primera novela. Así, conoce a Sally Bowles, la estrella del Cabaret, y se enamora de ella. No te cuento más para que vayan a verla, pero Cliff es un personaje que tiene muchas ganas de hacer cosas, se proyecta en la vida, pero en la práctica se la pasa huyéndole a todo, incluso a su propia felicidad. Es, además, un personaje buscando experiencias y en ese intento no tiene reparos en involucrarse, por ejemplo, con Bobby, un chico del Cabaret. No sabe bien que busca, solo sabe que busca “algo”.

 

¿Cómo es tu  relación con la gente del elenco?

Tengo muchos amigos en el elenco. Justo el otro día conversaba con Marco (Zunino) sobre lo chévere que era poder actuar con tus amigos y saber que todos vamos creciendo y haciendo cosas cada vez mejores. El grupo de Cabaret, como te contaba, es mostro, todos hemos puesto nuestro granito de arena para que el montaje sea una realidad. Todos nos apoyamos y se ha armado un grupo cohesionado.

 

¿Cuál ha sido la reacción del público?

Muy Buena. Hay todo tipo de reacciones durante la obra, porque es una obra en la que te ríes, te quedas helado, te identificas, te choca también, hay de todo. Pero en general hemos tenido buenos comentarios.

 

Has hecho algo televisión, incluso has coqueteado con el cine, pero te estableces dentro de teatro... ¿Por qué razón disfrutas más de tu trabajo en el teatro que en la televisión?

El trabajo en el teatro te permite crear con un poco más de tranquilidad y tiempo, la televisión es mucho más rápida. En el teatro tienes la posibilidad de probar diferentes cosas, algunas funcionan, otras no, pero vas explorando, incluso durante las funciones van apareciendo cosas que enriquecen tu personaje, en la tele no sueles tener esa posibilidad. Además en el teatro no hay mucho margen de error cuando ya tienes al público al frente, es adrenalínico.
 
¿El actor de teatro improvisa?

Durante los ensayos es que se da la etapa de prueba, donde hay más lugar a la improvisación. Ya en funciones, se improvisa si es que algo falla o si pasa algo que no estaba planeado, sino, no hay necesidad.

 
Con tanta metamorfosis de personajes que has realizado. ¿Recuerdas alguna anécdota? 

No me ha pasado confundir un personaje con otro en escena, felizmente! (risas), pero sí que cuando empiezo a ensayar una nueva obra me queda algo del personaje anterior, pasa mucho. Es gracioso cuando los personajes no tienen nada que ver, pero es peligroso cuando se parecen, hay que trabajar para diferenciarlos y así no encasillarte en un tipo.

 

¿A quién o quienes admiras en tu profesión?

Aquí en el Perú hay mucha gente a la que admiro por diferentes razones, por su talento, por su esfuerzo, por su trabajo, por su dedicación, por su visión, por mandarse, o por una combinación de todas. Sería injusto nombrar solo a algunos, porque de hecho se me pasaría alguien importante, yo aprendo de todos y eso es lo que debe rescatarse.


¿Un consejo a la gente que empieza en este camino?

Que si es algo que los llena y los hace felices, que sigan adelante, no va a ser fácil. Simplemente que trabajen, el talento es algo que no vale si no hay trabajo detrás. Conozco a mucha gente dentro de este medio que cree que porque salió de un taller o trabajó en alguna obra ya la hizo, y cree que sabe mucho. Nunca dejas de aprender en una profesión como esta, eso es claro.

 

Para culminar, una invitación a que asistan a ver la Obra “Cabaret”…

Los invito a todos a ver este clásico, que llega a Lima por primera vez, “Cabaret”. Viernes y Sábados a las 8pm, Domingo 7.30pm, en el teatro Segura (Jr. Huancavelica, en el Centro de Lima). No se la pierdan, es una temporada corta. Y si tienen hijos, aprovecho para invitarlos también a “El Principito”, sábados y domingos a las 4pm, también en el teatro Segura. Gracias!