una historia de amor más allá del tiempo

Por: Tommy Gerhardt - TVNovelasPerú Staff   Fotos: Red Global- Rede O'Globo


 

Según una leyenda griega muy antigua, al principio de los tiempos, el hombre y la mujer estaban unidos en un solo cuerpo.  Cuando el ser humano se enfrentó al Creador, los cuerpos se separaron y, hasta hoy, tanto los hombres como las mujeres buscan su otra mitad para que, cuando se encuentren, vuelvan a ser uno solo nuevamente. UNO, en el sentido mayor de la vida.

 

Alma Gemela, escrita por Walcyr Carrasco y dirigida por Jorge Fernando, habla de esa búsqueda, de dos seres, un hombre y una mujer, separados por el tiempo, por la tragedia y por la condición social, hasta el eterno reencuentro.

 

La historia se divide en dos etapas – comienza en la década del 20 y después se ambienta en los años 40 – y empieza mostrando el amor entre Rafael (Eduardo Moscovis), un botánico que cultiva rosas, y Luna (Liliana Castro), una joven bailarina dulce y delicada. 

 

Años 20 - Amor a primera vista

Rafael (Eduardo Moscovis) es un joven botánico especialista en el cultivo de rosas, rico pero solitario, que busca una compañera que ocupe su corazón. Luna (Liliana Castro), es una bonita bailarina amable y delicada, que busca lo mismo para su vida. Parece que fue la fuerza del destino que hizo que al conocerse en una iglesia, surgiera un amor a primera vista. Un amor tan fuerte que, al poco tiempo, se casan y tienen un hijo, Felipe (Sidney Sampaio).

 

Rafael y Luna son completamente felices y viven en una magnífica casona, de estilo antiguo, dentro de la hacienda en la que el botánico cultiva rosas.  El joven, conocido internacionalmente, tiene invernaderos para injertos y cultivo de nuevas especies de rosas y, en el centro de la ciudad, una tienda de rosas con su oficina, donde se venden las flores, tanto sus mudas como en ramos.

 

Luna, a quien Rafael adora, es pianista y bailarina. Tiene un atelier en casa para ella, con espejos, ropa para bailar, un guardarropa con vestuario especial y un piano de cola en el salón principal. Con una vida perfecta, Luna está radiante porque va a hacer su primera presentación como bailarina principal en Theatro São Paulo.

 

Símbolo del amor – la rosa

Para celebrar el amor que siente por su esposa, el día en el que Luna hace su presentación, Rafael le da una sorpresa que ha estado preparando durante un año: le regala una hermosa rosa blanca – la rosa Luna – que él cultivó especialmente para su esposa.

 

No todo es felicidad...

Luna está muy feliz y se apronta para su gran noche con un hermosísimo vestido blanco. Está linda, pero ni se imagina que dentro de su propia casa hay una “espina”: Cristina (Flávia Alessandra), su prima y gobernanta de la casa. Resentida, Cristina cree que es una injusticia: Luna es rica, está casada con Rafael – al que Cristina siempre ha deseado - y además heredó de su abuela, Adelaide (Walderez de Barros), las joyas de la familia, que Luna decide usar el día de su estreno. Entonces, la malvada Cristina decide pedirle a su novio, Guto, que le robe las joyas a su prima.

 

Toda la alegría de la pareja se ve interrumpida cuando, al salir del espectáculo, a Luna y Rafael los sorprenden dos bandidos – Guto (Alexandre Barillari), un admirador de Cristina, y Xavier (Luciano Vianna) - que le roban las joyas a la bailarina.  Rafael reacciona para defender a su esposa, y Guto, asustado, le dispara. Luna, al darse cuenta de que el disparo alcanzará a su marido, se interpone y terminan hiriéndola a ella.

 

Muerte y reencarnación

Llevan a Luna al hospital y durante horas, los médicos, con la ayuda de Eduardo (Ângelo Antônio), el médico de la ciudad y amigo de Rafael, intentan salvarla, pero no resiste y muere. 

 

Mientras Rafael se desespera por la muerte de su esposa, sucede algo muy raro.  El alma de Luna parece salir de su cuerpo y con el mismo vestido blanco, ella ve como los médicos intentan reanimar su cuerpo. Mientras ella ve a las personas llorando, su cuerpo va subiendo. Intenta alcanzar a Rafael pero no logra tocarlo. En ese momento aparece un túnel de luz que empieza a arrastrar a Luna. Rafael, confundido, agarra el cuerpo de su mujer y la llama.  En el túnel, Luna escucha el llanto de su marido y, cuando oye un grito desesperado del botánico, intenta salir, pero el túnel es un laberinto.  Ella corre, pero se pierde porque hay caminos, desvíos luminosos y puertas. De repente, logra abrir una de esas puertas y, en ese momento, el túnel se deshace. A partir de ahí, lo único que se ve es la oscuridad y un punto luminoso en la noche, que cae como una estrella encima de una choza lejana.  Allí, la india Jacira (Luciana Rigueira), que está en trabajo de parto, recibe la ayuda de la más anciana de la tribu (Maria Silva). Casi enseguida nace Serena (Anna Beatriz Braga / Priscila Fantin), una mestiza – hija de Jacira y Josias (Marcos Suchara) quien se dedicaba a la búsqueda de metales y piedras preciosas – que va a vivir en la aldea indígena de su madre, después que su padre la abandona.

 

Serena crece en la tribu y se comporta de una manera un poco rara. A veces mira para un lago y ve una flor que no conoce – una rosa blanca – reflejada en el agua del lago; otras veces dibuja casas grandes y rosas que no existen en esa región. Estas actitudes le llaman la atención a Cleyde (Julia Lemmertz), la profesora de la aldea, que piensa que lo que sucede con Serena es un misterio. Sin embargo el chamán de la aldea (Francisco Carvalho) explica que la mestiza tiene un sueño dentro de sí misma y que si ese sueño es demasiado fuerte, un día, ella va a tener que salir a buscarlo.

 

Mientras tanto, en la ciudad...

Rafael, todavía está desesperado, llora frente al cuerpo de Luna y Adelaide, la abuela de Luna, muy sabia, intenta consolarlo diciéndole que un gran amor nunca se termina y que ellos se van a volver a encontrar un día.

 

Guto, el responsable de la muerte de la bailarina va a ver a Cristina (Flávia Alessandra) y le cuenta lo que sucedió. Ella teme que la gente sospeche que él tuvo participación en el crimen, entonces le da dinero a Guto para que huya y esconde las joyas en su dormitorio, prometiéndole que, más adelante, cuando todo se aclare, se las devolverá. Guto huye y promete que después volverá.

 

Los años pasan

Serena crece y Luna permanece en el corazón de Rafael, que se ha convertido en un hombre serio y cerrado, condujo la empresa, pero nunca más fue capaz de crear una nueva especie de rosa.  El negocio funciona gracias a la dirección de Abílio (Ronnie Marruda), el gerente general, que se encarga de las ventas, las exportaciones y la producción. Rafael sigue enamorado de su esposa y mantiene el atelier de la bailarina cerrado, con su ropa, el espejo y también el piano que estaba en el salón principal.  Al atelier, solamente él puede entrar y nadie ha tocado más el piano. Aunque Vera (Bia Seidl), la hermana de Rafael, intenta hacerlo salir un poco de casa para que se distraiga, él se pasa los días encerrado en el invernadero.  Allí, cuida las mudas y las plantas con la ayuda de Crispim (Emilio Orciollo Netto), un joven pueblerino bueno, divertido y buena persona, pero que comete muchos errores.  Eduardo (Ângelo Antônio) también lo visita y le aconseja que supere esa tristeza. Otra persona que cultiva la amistad con Rafael es Olivia (Drica Moraes), que era la mejor amiga de Luna.  Ella está casada con Raul (Luigi Baricelli) y Cristina la odia.

 

Cristina se ha hecho cargo de la conducción de la casa del botánico. De una manera tierna y suave, dice que quiere ayudar y educar al niño Felipe, el hijo de Luna, pero en realidad ella nunca ha renunciado a conquistar a Rafael y ocupar el lugar de su difunta prima, tanto es así que, a veces, cuando está sola, acaricia las joyas que le robaron a Luna el día de su muerte. Cristina es capaz de cualquier cosa por no perder su lugar y bienestar, se hace la dócil, pero es una mujer llena de artimañas.

 

La vida de Serena

Serena (Priscila Fantin) crece en la tribu, estudia en la escuelita y, cuando ya es una señorita, el joven indio José Aristides (André Gonçalves), le pide que se case con él. La mestiza duda y va a pedirle consejos al chamán, que le dice que se acerca el día en el que ella tendrá que escuchar a su corazón y decidir su camino.  Es entonces que a la madre de Serena la ataca un guepardo y muere y la mestiza se entera de que un grupo de buscadores de piedras y metales, del que su padre forma parte, quiere invadir la aldea y apoderarse de la tierra de los indios. Serena habla con su padre para intentar salvar la aldea, pero él la echa y la niega. La mestiza vuelve a la aldea desesperada y José Arístides intenta, una vez más, convencerla de que acepte casarse con él.  Serena le pide un poco más de tiempo para pensar y, mientras reflexiona, ve nuevamente la imagen de la rosa que surge en el lago. Se emociona y decide que debe partir en busca de su sueño.  El chamán le aconseja que viaje y busque el lugar donde está esa flor que siempre ve.  Según él, al encontrarla, sabrá que ha llegado a su destino. Así, Serena acata el impulso de seguir su sueño y le dice que no a José.

 

La invasión de la aldea y la despedida de Serena

Los buscadores de metales invaden la aldea y se desata una guerra entre los indios para defender su aldea. Durante el conflicto hieren a Serena pero el chamán la salva.  Es entonces que la mestiza decide partir inmediatamente.

 

La profesora Cleyde (Julia Lemmertz) la ayuda, dándole dinero y una carta con la dirección de una prima que vive en São Paulo, en la que le explica quien es Serena y le pide que la apoye. En el camino, Serena conoce al capataz de una hacienda (Alexandre Zacchia), que le ofrece trabajo a cambio de comida y dinero para que pueda seguir su viaje. Sin embargo, en la hacienda, el capataz intenta seducirla y como ella lo rechaza, para vengarse, la encadena en un galpón. Por la noche, con la ayuda de una anciana empleada de la hacienda (Ilva Niño), Serena logra huir por el bosque y después de algunos días de penurias llega a la carretera. Con el poco de dinero que tiene toma un tren hacia la gran ciudad.

 

La llegada a São Paulo

Al llegar a São Paulo, Serena les muestra a varias personas la carta que siempre lleva con ella, pero nadie conoce esa dirección. En sus manos, lleva solo un atado de ropa con una Biblia que le dio la profesora Cleyde.

 

En ese momento para empeorar las cosas, un niño de la calle, Terê (David Lucas), le roba el atado de ropa a Serena pensando que dentro del mismo había dinero. El chico intenta escaparse, pero ella lo persigue por las calles y, antes de que ella lo alcance, una banda de chicos mayores agarra a Terê. Serena corre para defenderlo, y aunque la  amenazan, no tiene miedo y enfrenta a los chicos con una piedra. La banda se asusta y ella se queda con Terê que le pide perdón y le devuelve el atado. Serena aprovecha para preguntarle si sabe donde queda la dirección que está buscando y Terê le dice que sí, que sabe, pero que es lejos. Como no tiene dinero para nada, Serena acepta refugiarse con Terê en su “casa” – una vieja construcción en escombros - junto con su perrito callejero Joli.

 

Al dia siguiente, Serena y Terê salen a buscar la casa de la prima de Cleyde, pero descubren que la familia se mudó hace tiempo y la mestiza se pone a llorar porque no sabe qué hacer. A la dueña de la casa le da lástima y le consigue la dirección actual por medio de una vecina.

 

Al saber que es una pequeña ciudad cercana conocida por el cultivo de flores, a Terê se le ocurre que pueden pedir un aventón en un centro de compras y distribución de flores. Serena consigue el aventón y Terê insiste en ir con ella para cuidarla y lleva también a su perro.

 

Roseiral, el destino...

A medida que se van acercando, Serena siente una sensación muy rara. Tiene ganas de llorar. Los dos se bajan del camión justo frente a la tienda de rosas, y por primera vez, Serena ve ramos de rosas enormes. Inmediatamente recuerda el mensaje del chamán y se da cuenta de que su sueño empezó a hacerse realidad.

Serena quiere entrar en la tienda, pero Terê insiste en buscar la dirección.  Cuando están cerca de la casa de la prima de Cleyde, Terê le dice que se va y aunque Serena le pide que no la deje, él le explica que nadie va a querer cuidarlo. Ella logra convencerlo de que, por lo menos, se quede en la ciudad y le dice que hará de todo para ayudarlo.

 

La casa de la prima de Cleyde

Serena golpea a la puerta de la casa que les pertenece a Divina (Neusa Maria Faro) y Osvaldo (Fulvio Stefanini). El matrimonio tiene una pequeña pensión en la que vive con sus hijos – Hélio (Erik Marmo), Dalila (Fernanda Machado), Nina (Tammy Di Callafiori) y Vitório (Malvino Salvador) - y la suegra de Osvaldo, Ofélia (Nicette Bruno).

 

Divina que es una mujer que tiene un gran corazón y es un poco madre de todo el mundo – pero horrorosa, aunque gracias al incentivo de su marido, está convencida que es linda – lee sorprendida la carta de su prima y recibe a Serena con los brazos abiertos. La bonita mestiza, enseguida despierta el interés de Hélio y también la antipatía de Dalila, una joven ambiciosa que tiene un romance secreto con Raul (Luigi Baricelli), pero que para la familia es una criatura dulce.

 

Serena es bien recibida por la mayoría, incluso por los huéspedes de la pensión y sabe que tiene que buscar trabajo por lo que empieza a ayudar en la pensión. A hurtadillas les lleva comida a Terê y Joli, que se escondieron en un terreno baldío cerca de la pensión.

 

Dalila, está molesta por la presencia de Serena, con la que tiene que dividir su cuarto. Se entera de que la mucama de la casa de Rafael, Zulmira (Carla Daniel), está allí hace muchos años y ya no da abasto con todas las tareas de la casa, entonces, habla con Cristina par recomendarle a la mestiza para trabajar como mucama en la casona y esta le dice que Serena vaya para una entrevista.

 

El encuentro

Serena, con su ropa sencilla y su aspecto de mestiza pobre,  llega tímidamente a la casona, antes de la hora que habían quedado. Mira todo y siente una extraña emoción. Camina por el rosedal, va hasta el invernadero y, de repente, frente a ella, ve un rosal con una rosa Luna. ¡Era la rosa que siempre veía en sus sueños! En ese mismo instante siente que alguien la mira. Es Rafael, taciturno. Ella lo ve y se emociona, le parece reconocerlo, pero no sabe de dónde. Él la encara, sorprendido y hay un momento mágico entre ambos. Serena extiende la mano hacia la rosa y la toca, siente su perfume. Confunde la imagen con la que veía en el agua.  Por un momento, Rafael se queda extrañamente turbado, pero, en seguida, la trata de una manera grosera y ella sale asustada.

 

Llevan a Serena a la entrevista con Cristina, que la trata muy mal, ya que al ver que es muy bonita, teme que Serena se fije en su patrón. Cristina cambia de opinión cuando Rafael comenta, durante un almuerzo, que Serena no le cayó bien porque le pareció demasiado entrometida; y como su madre, Débora (Ana Lucia Torre), piensa que Serena es la persona adecuada para trabajar en la casa, entonces Cristina logra convencer al botánico de contratar a la mestiza.

 

El regreso al hogar

Serena va a vivir en el dormitorio de servicio de la casa de Rafael. Algunos objetos de la casa la emocionan a tal punto que se llega a sentir mareada. Al encontrarse con Felipe (Sydney Sampaio), el hijo de Luna, un chico tímido y amedrentado, ella siente, de inmediato, un instinto de madre.  

 

Como Serena se crió en una aldea, todavía se asusta con muchas cosas en la casa, como con los objetos eléctricos, los discos y la radio. Esto la hará vivir situaciones muy graciosas.  El que le explica algunas cosas de la vida moderna, es Hélio, al que ve de vez en cuando.

 

Fenómenos extraños

Mientras Serena está en la casa de Rafael, suceden algunas cosas extrañas, como por ejemplo abrir el piano y tocar la música preferida de Luna, que la abuela de la bailarina la salude como si fuera su nieta, que al mirarse al espejo empiece a bailar como lo hacía Luna.  Estos hechos harán que muchos de los que convivieron con Luna, incluso en Rafael, tengan la sensación de que la bailarina está de regreso - ¿o será solo una gran coincidencia? ¿El amor puede traer a alguien de vuelta? Rafael no entiende lo que sucede y piensa que se va a volver loco.

 

A su vez, Serena, con su inocencia va conquistando a todos los que conocieron a Luna. La mestiza descubre que Felipe ama a Mirella (Cecilia Dassi) y lo ayuda con su relación, ganándose así su confianza. Vera, la amable pero dura hermana de Rafael, se encariña con la joven, así como también Olívia, quien en vida de Luna era su mejor amiga. Todos en la casa, excepto Cristina, empiezan a encariñarse con Serena.

 

¿El amor puede traer a alguien de vuelta?

Como no sabe qué pensar, Rafael busca ayuda. Conversa con su hermana Vera que, al ser una persona escéptica, intenta darle una explicación lógica. La profesora de baile, sin embargo, cree que su hermano solo está  sugestionado con Serena, que es una joven encantadora y que a lo mejor, tiene alucinaciones después de haber vivido tanto tiempo aferrado al pasado y a los recuerdos de Luna. Como no se queda conforme con las explicaciones de su hermana, Rafael va a hablar con Olívia, y esta le dice que hable con Elias (Umberto Magnani), un hombre místico que intentará ayudar al botánico a entender lo que sucede y, tal vez, a descubrir la verdad.  El místico intenta encontrar algunas pruebas, a pedido de Rafael, pero son todas muy vagas, como una marca de nacimiento en el cuerpo de Serena, justo donde entró la bala que mató a Luna. 

 

Al enterarse de esta búsqueda por la verdad, Agnes (Elizabeth Savala), la madre de Luna, se pone furiosa. Aún dolorida por la muerte de su hija, no cree en la existencia de otra vida. Empieza entonces el enfrentamiento entre Elias y Agnes, el místico y la materialista.

 

El renacimiento de Rafael

Aunque no sabe lo que pasa, Rafael decide seguir su corazón y, enamorado de Serena, se le declara y cultiva una rosa en su honor – una rosa azul – lo que hace que Cristina se desespere.

 

Rafael cambia totalmente. Parece otro hombre, decidido a vivir con una nueva luz, pero Cristina, desquiciada al ver esta pasión, decide destruir a todos los que rodean a Serena y empieza a despertar sospechas en el corazón de Rafael.  ¿Serena no será una impostora que ha hecho de todo para conquistarlo?

 

La malvada

Para intentar destruir el amor entre Serena y Rafael, Cristina contará con la ayuda de Ivan (Thiago Luciano), el chofer y de Dalila (Fernanda Machado), vendedora de la tienda y trepadora social que la apoya en sus artimañas.

 

Desde que Guto salió de la cárcel, se encuentra siempre con Cristina, pero nunca lo prendieron por la muerte de Luna. Nadie sabe que fue Cristina la que lo instigó a cometer el robo que terminó en el crimen. Guto está enamorado de ella, que lo trata mal, pero temiendo que él un día diga la verdad, Cristina le consigue trabajo y de alguna manera, lo ayuda.

 

La historia de amor

Empieza así la historia entre Rafael y Serena, una trama rodeada de misterio, que se caracteriza por hechos inexplicables y siempre llena de mucha emoción.