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LA GRAN SANGRE
es el nombre con el que Dragón, Mandril y
Tony Blades, se bautizaron a sí mismos luego
del pacto en el que juraron proteger a los
más necesitados.
Amigos desde niños, cada
uno de estos personajes tuvo que sortear sus
propias dificultades hasta descubrir su
vocación de justicieros.
El Dragón, líder del grupo, dedicó su vida a
servir en la policía. A pesar de ser un
hombre correcto, honesto y fiel a la
institución que decidió representar, una
trampa de su peor enemigo, el Conde, hizo
que fuera injustamente acusado y condenado a
prisión por posesión de drogas.
Decepcionado y
visiblemente enojado con la ley que le dio
la espalda, decidió tomar acción por sus
propias manos.
Tony Blades, el
más controversial de los tres, hizo su
pequeña fortuna en los casinos y caballos.
Apostador y mujeriego, dio siempre la
apariencia de ser un mercenario. Sin
embargo, detrás de esa frialdad, sus
compañeros reconocían a un hombre
comprometido y justo, que herido múltiples
veces, decidió no mostrar sus sentimientos.
Mandril, militar ejemplar, sirvió a su país
en las zonas de emergencia durante la crisis
terrorista. De regreso,
afectado por sus vivencias, tuvo problemas
de conducta que terminaron con su
matrimonio. Hombre noble y valiente, pero
perturbado por el abandono, y por la
ausencia de su hijo, se retiró de las
fuerzas armadas y tuvo que enfrentar el
desempleo. Sólo unirse a sus dos grandes
amigos en la lucha contra el mal le devolvió
la vida. |
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