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Una historia que se vive
entre los años 1894 a 1900, en una época donde
recién comienzan a llegar los más elementales
adelantos, es en este momento que Luz María
"Lucecita", una muchacha de campo, pobre, ingenua y
sin cultura, se ve obligada a viajar a la capital
por la grave enfermedad que aqueja a su madre Rosa;
se hospedan en la casa de Modesta, una antigua amiga
de Rosa, que trabaja desde hace años de cocinera en
la residencia de los Mendoza, una familia adinerada.
La madre de Lucecita no
logra recuperarse de su enfermedad, en su lecho de
muerte llama a Miguel Mendoza, el dueño de la
residencia quien es el verdadero padre de Lucecita,
la que piensa que su padre ha muerto, y le hace
jurar que a su muerte se ocupe de ella. Miguel la
pone a trabajar en su casa como sirvienta, ya que no
se atreve a confesarle la verdad a su esposa
Graciela, una mujer fría y calculadora.
Lucecita descubre en
casa de los Mendoza a Gustavo, un joven apuesto y
culto, amante de la naturaleza y de la vida
sencilla, que está casado con la única hija de los
Mendoza: Angelina, una mujer engreída, posesiva y
despiadada en su egoísmo, quien vive postrada en una
silla de ruedas, fingiendo estar inválida, única
manera de mantener a Gustavo a su lado.
Poco a poco Lucecita se
gana el afecto de todos en la residencia y surge la
atracción entre ella y Gustavo, confundida y
temerosa huye al campo, donde por azares del destino
se reencuentran y caen uno en los brazos del otro,
fruto de ese encuentro Lucecita queda embarazada.
Arrepentida por los hechos, huye a la capital, hasta
que su verdadero padre Miguel, enfermo la manda
ubicar, arrepentido quiere reconocerla y ayudarla,
llevándola a vivir a su casa, donde se reencuentra
con Gustavo, ambos luchan por su amor, se casan y
tienen a su hija, María Rosa.
Angelina no soporta
perderlo y le tiende una trampa a Gustavo, el plan
no resulta, ella muere y él pierde la memoria,
siendo hospitalizado y posteriormente llevado al
interior del país, junto a su hija María Rosa.
Lucecita engañada del paradero de Gustavo y su hija,
no logra encontrar a su familia, pero guarda la
esperanza que algún día se vuelvan a unir.
Para sobrevivir decide
salir de la casa de los Mendoza y emplearse, sin
embargo se obligada a renunciar, ya que el hijo
mayor del señor de la casa donde trabaja se ha
enamorado y ella no puede corresponderle, pues el
recuerdo de Gustavo no la abandona.
Buscando un nuevo
empleo, llega a una residencia y descubre con
inmensa sorpresa que el señor de la casa es Gustavo,
quien no la reconoce. Poco a poco él se vuelve a
enamorar de Lucecita, recuperando ella la felicidad
en compañía de su familia. |