Cincuenta y cinco años atrás,
“Eugenio Gouveia” se casa con “Bete” (Fernanda
Montenegro), sabiendo que ella está embarazada de otro
hombre. En un principio se propone cuidar del niño como
si fuera suyo, pero luego las cosas cambian.
Bete cree que su hijo murió en el
parto, pero en el lecho de su muerte, Eugenio le revela
que al no soportar la idea de criar a un hijo de otro,
lo entregó a una pareja de italianos, con una buena
cantidad de dinero para que lo criaran en su país. Por
su parte, “Totó Mattoli” (Tony Ramos), un granjero
viudo, llevó una vida tranquila con sus hijos, hermano y
nieto, sin tener idea de su verdadera historia.
Una vez viuda, Bete, matriarca de un
gran imperio de negocios, sin saber cómo decirle a la
familia que había un nuevo heredero, y sin saber por
dónde empezar su búsqueda, confía en “Clara” (Mariana
Ximenes), enfermera de Eugenio presente en el momento de
la confesión, pidiéndole que guarde el secreto.
Clara ve en esto como una oportunidad
de vida, planeando junto con su amante “Fred” (Reynaldo
Gianecchini), ganar el corazón del hijo italiano de
Bete, y quedarse así con la herencia.
Totó se enamora perdidamente de
Clara, y descubre su historia y que su madre está viva
en Brasil. Allí lo espera una nueva vida, y se revelan
situaciones embarazosas y nuevos secretos. Nada será lo
mismo para las familias Gouveia y Mattoli.